Toda la familia sabe que estamos allí, agazapados, esperándoles, de vez en cuando clavan su mirada en nuestros objetivos y es cuando toca coger aire, sus enormes ojos nos escudriñan, nos analizan, no se inmutan lo más mínimo, ni huyen, están muy acostumbrados a nuestra mirada indiscreta y al ruido que provocamos al intentar llevarnos el premio en forma de imagen.
Pero la experiencia va mucho más allá del fin por el que he venido, en el Cortijo Gato Clavo, el proyecto conservacionista ubicado en la Sierra de Andújar, asistimos al privilegio de observar a un excepcional animal en un espacio libre, sin vallas que alteren su comportamiento ni sus rutinas.
En este entorno se conocía hace tiempo la presencia de una hembra territorial, Oligisto, que era incapaz de reproducir con éxito, ella fue el eje para que el grupo de personas que gestiona el cortijo comenzará a realizar acciones en 2020 para conseguir sacar adelante camadas. El principal escollo que se encontraba Oligisto era la insuficiente cantidad de conejos de monte, base alimenticia del lince, por lo que se comenzó con la repoblación y vacunación de conejos, afectados por distintos virus. Con ésta y otras actuaciones como el clareo de zonas boscosas se consiguió que en 2022 Oligisto pariera 4 crías, además de otras dos en 2023, una de las cuales fue introducida en Doñana y las dos últimas este año.
Una gran noticia para la supervivencia de la especie, que en la Sierra de Andújar abandera el crecimiento de ejemplares en la península ibérica, así como el incremento de hembras.
La familia prospera y los siete miembros que nos visitan podrían servirnos de ejemplo de la recuperación del Lince Ibérico, una especie que en la década de los 90 se encontraba con menos de 100 ejemplares en libertad, llegando al peligro crítico de extinción y con el triste honor de ser el felino más amenazado del planeta, hasta la situación que se ha anunciado en verano de este año y que lo ha sacado de la fatídica lista. Un camino largo, en el que diversos programas de conservación y recuperación como la reproducción en cautividad, la restauración y protección de sus hábitats y la reintroducción de presas fue ganando batallas hasta superar el umbral de 2000 ejemplares.
Cabe el optimismo, pero con cautela, el lince se encuentra ahora en estado vulnerable pero aún está lejos de alcanzar los 3000/5000 ejemplares, cifra con la que alcanzaría una población viable y sostenible.
Asociaciones como Gato Clavo, otros proyectos conservacionistas y la continuidad en las medidas del protección de nuestro felino insignia siguen siendo vitales para prevenir y sostener este crecimiento, en muchos casos seguimos siendo los salvadores pero también los causantes de su situación, la caza furtiva, los atropellos como primera causa de muerte no natural y la fragmentación de su hábitat por incendios o deforestaciones no controladas tienen que seguir siendo motivo de preocupación.
Un reportaje realizado para la Editorial Anaya y la Agencia Europa Press / Sierra de Andújar / Noviembre de 2024.